domingo, 21 de febrero de 2010

A las puertas del templo


La puerta es el símbolo del paso o ingreso. La Puerta del Templo es la primera estancia de la Iniciación interna. Para aprender los misterios del espíritu importa penetrar en el Templo interior donde estaban ocultos los tesoros.
El neófito llama a la puerta en desorden; quiere entrar pero no sabe cómo; aunque carece de experiencia, el Templo interior está siempre abierto a los que buscan la Verdad y piden Luz.
Entrar en el Templo con los ojos vendados nos indica que en el Templo de la sabiduría no pueden servirnos los sentidos y que la luz del saber interno es sentida pero no vista.
El guía que lleva al neófito al Templo representa al guía interior que conduce individualmente a todo ser que ansia ir por el camino de la Verdad y sin el cual al candidato le sería imposible cumplir con las condiciones que se le piden para su Iniciación.
Es el guía quien responde a las preguntas que salen del interior del Templo.
“¿Quién es el temerario que se atreve a perturbar nuestros pacíficos trabajos y trata de forzar la puerta del templo?”.
Respuesta: “Es un profano deseoso de conocer la luz verdadera de la Masonería y que humildemente la solicita, por haber nacido libre y ser de buenas costumbres”.
El significado iniciático de esta respuesta es de fundamental importancia. Nadie puede entrar en el Templo de la Sabiduría si no tiene el firme deseo de conocer la Verdad. Debe solicitar su ingreso con humildad, convencido de su ignorancia y flaqueza; debe estar libre de todo preconcepto filosófico, religioso o social, porque quien está orgulloso de su saber humano e intelectual jamás podrá ser admitido en el Templo interno. Finalmente, debe ser de buenas costumbres porque los malos hábitos son barreras infranqueables para el progreso espiritual.
La punta de la espada apoyada en el corazón significa el Poder del Verbo y de la Verdad intuitiva que se manifiesta en lo más profundo de nuestro ser, puesto que el sentimiento de la Verdad siempre existe, aunque los ojos no puedan ver. Significa también que si el candidato entra en el Templo del Saber por curiosidad o para la adquisición de poderes, la espada flamígera de la Verdad habrá de aniquilarlo.
JORGE ADOUM