martes 21 de febrero de 2012

La decencia

Constituye aquel valor que nos hace conscientes de la propia dignidad humana, a través de él los sentidos, la imaginación y hasta el propio cuerpo son resguardados de la morbosidad y al uso promiscuo de la sexualidad.
Si una persona abandonara este valor como guía para su vida, de seguro sufriría una transformación tanto en su personalidad como en su vida social: de seguro se volcaría a la búsqueda del placer mundano y continuo, muchas de sus conversaciones aludirían al tema sexual; continuamente buscaría algo que estimule su imaginación y sentidos (revistas, películas, internet, etc.); portaría una mirada inquieta, se enfocaría en personas físicamente atractivas...
En realidad la persona se torna superficial, en vez de considerar como importantes los aspectos humanos de las personas (inteligencia, cualidades, sentimientos), ahora la presencia y el aspecto físico se tornan valores fundamentales que estructuran su vida, los afectos ya no importan.
En otro sentido, faltar a la decencia produce que las relaciones interpersonales se tornen inestables y poco duraderas, fundamentadas solo en la búsqueda de placer, con una falta de compromiso y responsabilidad en la construcción de un núcleo maduro y sólido. Por eso no debe sorprendernos el aumento de infidelidades y divorcios; jóvenes que cambian de pareja con mucha facilidad, infidelidad, madres solteras, orfandad...
En la actualidad, la posmodernidad sustenta un modelo basado en el predominio de lo estético frente a lo ético, y como consecuencia en determinadas empresas el poseer un buen físico y poca calidad moral son los requisitos para obtener un empleo, debido a ello, muchas son las mujeres que pierden “estupendas” oportunidades de trabajo, por vivir la decencia, por no permitir que se abuse de su condición. ¿Políticas empresariales? Seguramente, toda empresa posee cierta política con respecto al perfil de trabajador que desea, y este patrón se traslada hacia el departamento de recursos humanos.
Por el contrario, al vivir este valor se garantiza la unión y estabilidad familiar, los jóvenes descubren que la verdadera realización personal no se alcanza con la satisfacción de los placeres, sino a través de el desarrollo profesional, el trabajo y la formación intelectual; y socialmente las personas no tendrían que preocuparse de la calidad moral de los ambientes que le rodean.
En medio de un ambiente que parece rechazar las buenas costumbres y se empeña en cerrar los oídos a toda norma moral, emerge la personalidad de quien vive el valor de la decencia: una forma de vestir discreta, con buen gusto, elegante si lo amerita la ocasión; sus conversaciones no tienen como tema principal el sexo; en su compañía no existe la incomodidad de encontrar miradas obscenas; su amistad e interés son genuinos, sin intenciones ocultas y poco correctas.
Esta personalidad en ningún momento se asusta ante la sexualidad humana, se puede afirmar que la conoce y entiende con mucho más perfección que el común de las personas. Ahora bien, su propósito no es fingir que no tiene inclinaciones sexuales, les da su lugar, su importancia; ha decidido que lo más valioso del hombre se alcanza a través del entendimiento, el autodominio, el trabajo y la sana convivencia con sus semejantes.
La persona decente demuestra la integridad de su conducta, cuida que no existan interpretación equivocadas con respecto a su comportamiento, aunque trata a todas las personas con respeto y cortesía, evita las compañías cuya conducta es incompatible con su formación.
Para vivir mejor el valor de la decencia, puedes considerar como importante:
- Respeto por los demás. Cuida que tu mirada no ofenda o incomode a las personas.
- Tu educación y principios no bastan para vivir decentemente. La decencia debe cultivarse cotidianamente.
- Cuidado al dirigir tu mirada hacia los otros: evita observar con insistencia a las personas, esto siempre demuestra intenciones poco honestas.
- No basta ser decente, es necesario actuar como tal, esto es la decencia se demuestra a través de las acciones.
La persona que se preocupa por vivir el valor de la decencia en los detalles más mínimos, despierta confianza en los que lo rodean, por la integridad de su conducta. Además, sus relaciones son estables porque procuran basarse en el respeto y el interés por colaborar con los demás.
Este valor templa el carácter, a la vez que lo fortifica y ennoblece.

domingo 19 de febrero de 2012

SABIDURIA INVALORABLE

viernes 17 de febrero de 2012

La esperanza

En el transcurso de nuestra existencia muchas veces la vida golpea. Y golpea fuerte. Nos desbarrancamos, solemos sentirnos desamparados, desorientados. Perdemos el control -y a veces- el sentido de las cosas. Pero ahí mismo es cuando debemos mantener la calma y esperar que la tormenta amaine, antes de tomar cualquier decisión.
Hay personas que ante la adversidad se achican. Pero otras se agrandan. Las primeras culpan a las circunstancias, a las contingencias. Les encanta quejarse y buscar excusas.
Las segundas también sienten el temor, el dolor o el desencanto, pero los enfrentan. Se posicionan ante los problemas y buscan soluciones. Se centran en sus fortalezas y no en sus debilidades. De nosotros dependerá de cual clase queremos ser.
La vida no es fácil. Nunca nadie dijo que lo sea. Nadie nos prometió un jardín de rosas ha dicho ciertamente el poeta. Pero yo agregaría, tampoco nadie nos prohibió tenerlo. Nada ni nadie nos prohibe ser felices, salvo si nosotros lo permitimos.
Muchas veces nos vamos a equivocar. Pero no debemos permitir que esos errores se conviertan en cargas. Equivocarse significa también haberlo intentado y significa que ese no era el camino.
O el momento. Todos caemos alguna vez, pero la clave está en levantarse.
El pecado-la virtud, la mentira-la verdad, el exceso-la prudencia son algunos de los tantos binomios en los que nos movemos. La Historia (con mayúscula) y la otra historia (la minúscula, la anónima) así lo demuestran. A lo largo de éstas infinidad de hombres han amado, han sufrido, se han equivocado y lo han vuelto a intentar. Y en esta increíble, pero fascinante dialéctica transcurre el camino. Por eso, ha de ser nuestro puerto la esperanza, último significado y propósito de nuestra existencia.

miércoles 15 de febrero de 2012

La tolerancia

Podríamos definir la tolerancia como la aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa. Es la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona...
La tolerancia si es entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces una virtud de enorme importancia. El mundo sueña con la tolerancia desde que es mundo, quizá porque se trata de una conquista que brilla a la vez por su presencia y por su ausencia. Se ha dicho que la tolerancia es fácil de aplaudir, difícil de practicar, y muy difícil de explicar.
Hay una tolerancia propia del que exige sus derechos: La oposición de Gandhi al gobierno británico de la India no es visceral sino tolerante, fruto de una necesaria prudencia. En sus discursos repetirá incansablemente que, “dado que el mal sólo se mantiene por la violencia, es necesario abstenerse de toda violencia”. Y que, “si respondemos con violencia, nuestros futuros líderes se habrán formado en una escuela de terrorismo”. ¿Les suena esto en la actualidad mundial?. Además, “si respondemos ojo por ojo, lo único que conseguiremos será un país de ciegos”.
¿Cuándo se debe tolerar algo? La respuesta genérica es: siempre que, de no hacerlo, se estime que ha de ser peor el remedio que la enfermedad. Se debe permitir un mal cuando se piense que impedirlo provocará un mal mayor o impedirá un bien superior. Ahí entra en juego nuestro discernimiento. Defender una doctrina, una costumbre, un dogma, implica casi siempre no tolerar su incumplimiento. Con este concepto entendemos claramente que la verdad siempre surge desde la individualidad y que las verdades generalistas solo nos llevan a un camino de confusión.
De todas formas, hay dos evidencias claras: que hay que ejercer la tolerancia, y que no todo puede tolerarse. Compaginar ambas evidencias es un arduo problema.
Todos los análisis realizados por filósofos y estudiosos de la materia al respecto a la tolerancia aprecian la dificultad de precisar su núcleo esencial: los límites entre lo tolerable y lo intolerable. De nuevo, y como en casi todos nuestros acontecimientos diarios, debemos beber en la fuente de la sencillez, ella será la encargada de otorgarnos el discernimiento que nos de la inspiración para el obrar.
Hemos empezado hablando de la tolerancia como parte del “respeto a la diversidad”. Se trata de una actitud de consideración hacia la diferencia, de una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta de la propia, de la aceptación del pluralismo. Ya no es permitir un mal sino aceptar puntos de vista diferentes y legítimos, ceder en un conflicto de intereses justos. Y como los conflictos y las violencias son la actualidad diaria, la tolerancia es un valor que es muy necesario y urgentemente hay que promover.
Ese respeto a la diferencia tiene un matiz pasivo y otro activo. La tolerancia pasiva equivaldría al “vive y deja vivir”, y también a cierta indiferencia. En cambio, la tolerancia activa viene a significar solidaridad, una actitud positiva que se llamó desde antiguo benevolencia. Los hombres, dijo Séneca, deben estimarse como hermanos y conciudadanos, porque “el hombre es cosa sagrada para el hombre”. Su propia naturaleza pide el respeto mutuo, porque “ella nos ha constituido parientes al engendrarnos de los mismos elementos y para un mismo fin”. Séneca no se conforma con la indiferencia: “¿No derramar sangre humana? ¡Bien poco es no hacer daño a quien debemos favorecer!”. Por naturaleza, “las manos han de estar dispuestas a ayudar”, pues sólo nos es posible vivir en sociedad: algo “muy semejante al abovedado, que, debiendo desplomarse si unas piedras no sostuvieran a otras, se aguantan por este apoyo mutuo”. La benevolencia nos enseña a no ser altaneros y ásperos, nos enseña que un hombre no debe servirse abusivamente de otro hombre, y nos invita a ser afables y serviciales en palabras, hechos y sentimientos.
La tolerancia es un regalo que se nos dá desde los primeros años de la vida.

lunes 13 de febrero de 2012

El reto de ser masón

Constantemente nos enfrentamos con el mundo. Algunos solamente encuentran adversidades, pero otros detectan en cada situación una preciosa oportunidad, para salir adelante y mejorar las cosas cualesquiera que sean.
No escapan a los retos los enfrentan, pues todos los retos representan oportunidades para el éxito.
Oportunidades que se toman para alcanzar las metas más elevadas, para realizar ideas enormes. Vivimos en un mundo de ideas; y son las ideas el motor que nos impulsa a querer saber, a preguntarnos y cuestionarnos dia a dia qué hay mas allá.
Una simple idea denota la chispa creativa, nos impulsa a demostrar nuestra gran capacidad de inventar y de transformar nuestro entorno, sin detenernos nunca a mirar hacia atrás. Es así como demostraremos los masones el deseo de hacer realidad nuestro pensamiento luminoso y así emprender la creación de un nuevo orden mundial.
Porqué emprender es buscar constantemente nuevas fórmulas hasta encontrar la mejor solución. Es derribar barreras físicas y mentales con la fuerza de nuestro interior. Ser masón es dar siempre lo mejor de nosotros y plantearnos cada día una nueva meta. Ser masón es mirar desde otro punto de vista más optimista, más allá de los obstáculos, más allá de los limites, más allá de nuestras propias limitaciones.
Ser masón es buscar las oportunidades disfrazadas de problemas para desarrollar soluciones que nadie más ha encontrado, de esa forma los masones logramos que cada uno de los nuestros sea un ser luminoso que ayude a mejorar las condiciones humanas, ser masón es el compromiso de ser íntegro y socialmente responsable; que nunca se vence ante la primera adversidad y lo sigue intentando hasta llegar a la meta suprema de la masonería que es dar bienestar a la humanidad toda. Y es que elevar Templos a la Virtud es el principio que nos regirá siempre como masones; está en nuestra raíz, corre por nuestra sangre. No nos detenemos nunca porque sabemos los masones que después de alcanzar una meta vuelve a iniciar otra nueva.
El desarrollo y la formación como masones que cada uno de nosotros alcanza al formar parte de Nuestra Augusta Orden Masónica son la herramientas necesarias para que triunfe en el mundo del presente y llegue a ser uno de los grandes Lideres del Futuro.
En la Masonería estamos para sorprender y no ser los sorprendidos. Estamos para dar el gran primer paso; para encontrar lo que aún no se conoce, para develar lo que otros insisten en ocultar, para que la sapiencia sea más humana: estamos los masones para construir un nuevo y sorprendente Orden mundial, pues de ello en la historia se encuentran las obras admirables de los masones de ayer para dar testimonio.

sábado 11 de febrero de 2012

EL DECALOGO DE LA HONESTIDAD


1. La persona íntegra vive lo que predica y habla lo que piensa.
2. La sinceridad consiste en decir toda la verdad, a quien corresponde, de modo oportuno y en el lugar correspondiente. Decir la verdad no implica irrespetar a nadie.
3. La persona íntegra, además, es auténtica. Hay coherencia entre lo que hace y lo que debe hacer, de acuerdo a sus principios. Vive auténticamente como un ser humano.
4. La persona que miente (por engaño, exageración, precipitación al hablar, etc..) se hace un daño a sí misma. La mentira es auto-destructora; siempre se paga.
5. Mentir para dañar a alguien; robar al pobre; hacer fracasar a alguien voluntariamente, son injusticias “gordas”.
6. Ser justo es dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde: salario, derechos, reconocimiento, gratitud.
7. La falta de integridad se quiere justificar diciendo que todos actúan así; o que es la única forma de salir adelante. Es necesario vivir según los principios, aunque esto suponga ir “contra corriente”.
8. Ser honesto es ser transparente; es necesario desprenderse de las máscaras que el ser humano se pone para defenderse, para ocultar sus inseguridades o miedos. El recelo, la agresividad, las apariencias son algunas de estas máscaras.
9. Una falta de sinceridad, de veracidad, es aparentar una imagen que no corresponde con la realidad. Por ejemplo, aparentar virtudes que no se tienen.
10. Preocuparse excesivamente por “el qué dirán”, aparte de mostrar inseguridad en uno mismo, es una falta de sencillez. También lo es justificarse o excusarse.

jueves 9 de febrero de 2012

10 Curiosidades sobre nuestro Q:.H:. Mozart

Curiosidades sobre uno de los genios más importantes de la humanidad.Algunas curiosidades sobre Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, más conocido como Wolfgang Amadeus Mozart y considerado, no solamente uno de los más grandes compositores de la historia, sino como el poseedor de uno de los cerebros más privilegiados de todos los tiempos.
1.- A la edad de tres años distinguía con facilidad las sucesiones armónicas del clavicordio y tocaba, de oído, gran cantidad de melodías al piano.
2.- Comezó su carrera musical cuando tenía 5 años con un concierto de piano dificil de interpretar incluso para pianistas profesionales.
3.- A los 8 años, el pequeño Mozart ya era un prestigioso concertista. A esa edad compondría su primera sinfonía.
4.- Mozart odiaba el sonido de la faluta y solamente compuso conciertos para flauta por encargo. Según el genio de Salzburgo “Lo único peor que una una flauta son dos flautas”.
5.- Se sabe que Mozart padeció el síndrome de Tourette, un trastorno nervioso que causa inquietud y comportamientos compulsivos y obsesivos que se manifiestan por la incapacidad para comportarse adecuadamente en sociedad. Debido a su transtorno Mozart utilizaba, de forma compulsiva, expresiones vulgares e insultos, como demuestran algunas de las cartas y cánones que se conservan.
6.- Como buen masón, para Mozart el número 3 tenía un significado especial e incluyó este número en muchas de sus obras. En La Flauta Mágica, por ejemplo, aparecen 3 acordes mayores en la obertura, tres hadas, tres niños que guían al protagonista, tres instrumentos mágicos, tres pruebas y tres templos.
7.- Escribió 621 obras que pasó al papel escrupulosamente, casi sin tachones ni enmiendas. Se calcula que copiar su obra completa dedicando 10 horas al día llevaría 25 años. Algo increible si tenemos en cuenta que Mozart sólo vivió 35 años.
8.- El dato anterior se explica porque antes de pasar la obra al papel la tenía completamente desarrollada en su cabeza lo que le facilitaba la tarea de llevarla al papel y disminuía la cantidad de errores.
9.- Las penurias económicas sufridas en la última parte de su vida hicieron que fuese enterrado en una fosa común junto con decenas de cadáveres y sin ninguna anotación al respecto. Es por ello que no haya garantías de que los restos del compositor estén localizados. Se conserva un cráneo que se se le atribuye desde 1902 pero no hay aún pruebas definitivas de que sea el suyo.
10.- Los motivos de su muerte son a día de hoy un misterio, existen unas 150 hipótesis sobre su muerte siendo una de las más difundidas la del hipótesis de su envenenamiento, debido a la envidia, por parte del compositor Antonio Salieri.

martes 7 de febrero de 2012

Alcanza tu sueño

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato. Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno. Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas. Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura. No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó. Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla. No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer. No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar. No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.

domingo 5 de febrero de 2012

Aun es tiempo

Si pudiésemos darnos cuenta de lo efímera que es nuestra vida, quizás pensaríamos dos veces, antes de desperdiciar las oportunidades que tenemos de ser y hacer felices a los demás.
Nos entristecemos por cosas pequeñas, perdemos minutos y horas preciosas...Perdemos días, a veces años.
No podemos adivinar cuánto tiempo estaremos aquí y descuidamos de nosotros y de los demás.
Callamos cuando deberíamos hablar.
Hablamos demasiado, cuando deberíamos estar en silencio.
No damos el abrazo, que nuestra alma tanto pide, porque algo nos impide esa aproximación.
No damos un beso cariñoso porque no estamos acostumbrados a ellos...
No decimos cuánto amamos, porque creemos que el otro sabe automáticamente lo que sentimos.
Y pasa la noche y llega el día...
El sol nace y se adormece...
Y... continuamos encerrados en nosotros mismos.
Reclamamos que no tenemos tiempo suficiente...
Pedimos a los demás, a la vida...
Nos consumimos.
Y el tiempo pasa.
Pasa la vida sintiendo que no vivimos.
Sobrevivimos, pues no sabemos hacer otra cosa, hasta que, inesperadamente, nos levantamos, miramos hacia atrás, y nos preguntamos : ¿ y ahora ?
Hoy...Ahora...Aún es tiempo de reconstruir, de dar ese abrazo que tanto quisimos, de pronunciar una palabra cariñosa.
Nunca se es demasiado viejo o demasiado joven para amar desde el fondo del corazón...
Sin mirar hacia atrás...Lo que pasó, pasó...Lo que se perdió, se perdió...
Miraremos hacia adelante...Aún es tiempo de apreciar las flores:- enteras están en torno nuestro.
Aún es tiempo de vivir la alegría y el amor intensamente !
Nos volveremos hacia Dios...
Agradeceremos por "LA VIDA" que, aunque efímera, aún está en nosotros.

viernes 3 de febrero de 2012

Dar


Todo hombre que te busca
va a pedirte algo.

El rico aburrido, la amenidad de tu conversación.
El pobre, tu dinero
El triste, un consuelo
El débil, un impulso
El que lucha, una ayuda moral.

Todo hombre que te busca,
De seguro va a pedirte algo.
Y tú, ¡osas impacientarte!
Y tú, ¡osas pensar, qué fastidio!

¡Infeliz!
La ley escondida que reparte misteriosamente
las excelencias,
Se ha dignado en otorgarte,
El privilegio de los privilegios,
El bien de los bienes,
La prerrogativa de la prerrogativas.

¡Dar!
¡Tú puedes dar!

En cuantas horas tiene el día tú das.
Aunque sea una sonrisa,
Aunque sea un apretón de manos,
Aunque sea una palabra de aliento.

En cuantas horas tiene el día
Te pareces más a Él, que no es sino,
Dación perpetua, difusión perpetua y
Regalo perpetuo.

Deberías caer de rodillas ante el padre y decirle:
“Gracias porque puedo dar, padre mío”;
ya nunca pasará por mi semblante
la sombra de la impaciencia

...En verdad os digo, vale más dar que recibir

Q:.H:.Amado Nervo