domingo, 3 de enero de 2010

Continuemos nuestro trabajo con mas fuerza y vigor


No hay descanso para el trabajo de los Masones. El período de receso no es nada más que la ampliación del un tiempo de silencio para la meditación y la reflexión. El trabajo que se suspende durante el período de receso no ha sido más que el acompañamiento de las costumbres que nos impone el tiempo y la legislación del país. El trabajo de instruirnos, es tan largo como la vida misma, trabajar la piedra bruta, es un trabajo parecido al de la naturaleza, que nunca para, aunque creamos que el mismo es perfecto, por cuanto siempre habrá aristas que pulir, ángulos que definir y nuevas formas que crear. Perfeccionarse equivale a trabajar en forma constante, y por el contrario, a medida que avanza el tiempo, nos encontramos que siempre estamos donde comenzamos, porque la eterna pregunta es, si el camino que hemos elegido es el correcto para buscar aquello que siempre buscamos los Masones desde el fondo de nuestro corazón. Esa eterna verdad, que se nos escapa por momentos, que aparece en otros, que la extrañamos cuando no la estamos manejando, y la olvidamos cuando intereses muy comunes y profanos no llevan por un camino diferente. De la única cosa que si estamos seguros nosotros los Masones, que cuando creemos haber colmado la copa, es cuando nos damos cuenta que se encuentra vacía. Y es necesario y conveniente que volvamos a comenzar el trabajo de llenado nuevamente, con aquellos que nos estaban esperando a la puerta de nuestro templo. Cuando este post llegue a vuestra lectura, queridos hermanos, veremos como este es un reencuentro nuevamente con las ideas de evolución, con los rostros que a veces han sido olvidados por el trajín diario, pero que bajo ningún punto de vista han sido olvidados; porque el Masón, nunca descansa, sino que siempre piensa como ir un paso más adelante y acompañar a sus hermanos en esa constante marcha de trabajo que es la construcción del Gran Templo Interior. Este trabajo de constancia, de voluntad y fortaleza de carácter se manifiesta claramente en todos los niveles operativos de la Orden Masónica, sea en los grados simbólicos, o superiores, ya sea en los períodos de intensa actividad o de receso; el trabajo de construcción no para nunca, y ello es lo que mantiene en constante actividad hasta la última neurona del Gran Albañil. No hay Masón sobre la tierra que detenga la Gran Obra, porque ello se encuentra en su espíritu, ha sido grabado con marcas de fuego el día de su iniciación, cuando manifestó bajo juramento, trabajar por la prosperidad de la Orden, y en particular por la de nuestro Taller. Repetir esto, Queridos Hermanos, debe ser nuestro deber constante, porque no creo que haya ningún hermano que olvide nuestros deberes fundamentales en la reconstrucción armoniosa de esa inmensa catedral que se llama ser humano. Todos los hermanos que participen de esa verdad son la verdadera cifra de quilates en nuestra amada Institución que hoy se siente más consolidada que nunca, por la gran calidad de los metales que ha usado en la construcción de su fortalecida cadena de Unión Universal, y cuyo testimonio está a la vista en todo el universo. Sabemos que ese interés de construcción no se parará nunca, por que esa condición es la que impulsa, da fuerza renovadas a cada uno de los miembros de la Institución, a persistir en su operativo de perfección y amor a la humanidad. Sólo así seremos siempre iluminados por la LUZ de la sabiduría que se encuentra en el Gran Arquitecto del Universo y que la baja junto a aquellos que hacen del trabajo con la humanidad su permanente inquietud, y de la práctica de la tolerancia una suprema virtud de amor y fraternidad.
R:.H:. Luis Martín Cuenca
Respetable Logia Simbólica Federico el Grande No.3
Valle de Asunción, Oriente del Paraguay.