Una vez a la semana Me dirijo hacia el Taller Siempre hay algo que aprender, Reflexionar o ver...
En ocasiones no somos muchos Y en eso (claro) me incluyo, Sucede que la vida profana Requiere de tiempo, intuyo.
Algunas son ceremoniosas, Otras Tenidas curiosas, También las hay rutilantes, Nunca son decepcionantes.
Uno se siente a gusto Y siempre puede expresarse, La cuestión es interesarse, Dar de sí y concentrarse.
Se encuentra el saludo fraterno El triple abrazo y la palabra, Cosas que a uno le llegan, Al fondo mismo del alma.
El Macero invita al silencio, Y también a prepararse, La tenida esta por comenzar, No sea cosa de dispersarse.
Los cargos están cubiertos, El templo se muestra elegante, El V:.M:. comienza el ritual Indagando al 1er Vig:.
Luego así se continúa Comprobando que los presentes Son todos H:. A:., (Cada cual con sus matices).
Se lee entonces el balaustre, Y la correspondencia recibida, (Cada uno ve las cosas, Desde su perspectiva).
| A continuación circula el Saco, Trayendo distintas Planchas Algún permiso que otro Y hasta informaciones varias.
Luego la Plancha elegida, Por el autor es leída, Y con atención seguida, Por los presentes del día.
La palabra es concedida A las columnas y al Oriente, (Cada cual con su parecer, Enriquece así al Taller).
El Saco de Beneficencia Recorre luego la sala: (No siempre somos solidarios Con las arcas del Hospitalario).
La palabra es concedida En bien de la Orden y del Taller, (Cada uno en su medida, Contribuye en la Tenida).
A medianoche en punto, Cierran los trabajos a horario, Con los H:.contentos, con todo justo y perfecto, Y habiendo ganado salario.
El compromiso del Silencio Es por todos asumido Retirándonos en Paz Los H:. bien henchidos.
Uno queda satisfecho De todo lo acontecido, Mas de no haber concurrido Se lo hubiere así perdido.
Una vez a la semana Me dirijo hacia el taller Siempre hay algo que aprender, Reflexionar o ver...
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