La mañana estaba fresca por la brisa y Platón
caminaba cuando Arquitas se le acerca y le dice, ya llevas un mes en silencio y
ayuno, espero te hayas conectado con tu ser interno y estés listo, hoy es el
día de tu iniciación.
Durante ese mes, Platón había meditado sobre la
muerte y enseñanzas de su maestro, había hurgado en lo más profundo de su ser
sobre el propósito de la vida y quería ir más allá, por lo que la noticia la
tomó con profunda emoción, ya estaba listo para ser iniciado.
Esa tarde vinieron dos discípulos de Arquitas que lo
llevaron a un patio con una fuente y lo vendaron; el ruido del agua tranquiliza
el espíritu y la no visibilidad nos lleva hacia dentro; durante dos horas
Platón estuvo recorriendo con su mente todo su pasado, fue entonces cuando en
una forma increíble vio en su mente su proceso encarnatorio y otras vidas
previas le fueron mostradas, lo que afianzaba en su ser la Teoría de la
Transmigración de las Almas, vivir es un proceso repetitivo que pocos
recuerdan, solo aquellos que buscan intensamente dentro de sí lo logran y
Platón lo había logrado en ese momento. Somos fractales de un mismo yo
superior, que busca experimentar a través de la vida su propia evolución hacia
el ser primario o Dios de donde partimos originalmente.
Entonces Platón entendió que venimos a experimentar
y controlar las emociones y crecer en sabiduría como propósito principal de
vida, cosa que pocos hacen por eso deben repetir y volver tantas veces como sea
necesario para que lo comprendan y se dio cuenta que somos fundamentalmente las
ideas que ponemos en nuestra mente. Se conectó con el maestro Pitágoras y vio
en instantes toda la vida de este, es como si pudiéramos participar de aquellos
que han buscado y encontrado si estamos en lo mismo, es como un archivo accesible
a través de la conexión mental, con ideas que allí subyacen y que pertenecen a
la humanidad en su conjunto.
Tras dos horas de meditación profunda, una música de
un arpa comenzó a sonar, la melodía se acentuaba y vibraba en todo su ser, pues
al no poder ver, parecía como si el haber tapado un sentido, esto motivaba al
otro a despertar más fuertemente; fue entonces que se dio cuenta que todo era
música, que todo tiene un tono vibratorio.
Lo condujeron a una recámara donde estaban otros
maestros, todos con túnica blanca, para entrar tuvo que agacharse y sus
maestros conductores le decían simultáneamente, que para penetrar en el mundo
de la sabiduría hay que ser humilde y bajar la cabeza; ya era de noche y la
poca iluminación existente la conformaban tres velas que en forma de triángulo
equilátero estaban sobre un ara en el centro del salón; había dos columnas a la
entrada, al igual que todos los templos Egipcios tienen dos obeliscos. Esto
tiene una razón de ser, pues en el mundo del espacio y el tiempo en que nos
encontramos, todo se mueve entre dos polos, entre dos opuestos.
Platón fue parado entre columnas y entonces Arquitas
le preguntó desde el otro lado del Ara. ¿Qué buscas y que quieres?, responde.
Platón dijo entonces, quiero ir más allá de este plano
y encontrar la razón del bien, por el cual estoy dispuesto a luchar el resto de
mi vida, busco entender la verdad por la cual murió mi maestro Sócrates, quiero
conocerme a mí mismo para luego ayudar a otros en este camino.
Aceptada la respuesta por todos y afirmando la
intención de iniciar a este nuevo discípulo, Arquitas procedió a hablar sobre
los principios que rigen la escuela y el juramento sagrado que debía dar Platón
y dentro de una envolvente música dijo llévenlo al patio y entiérrenlo hasta el
cuello, para que sienta este elemento en su ser y comprenda su afinidad con el
cuerpo o vehículo que debemos preservar en buenas condiciones para poder elevar
el espíritu. Durante una hora aproximadamente estuvo Platón enterrado hasta el
cuello. La tierra nos conecta con nuestros instintos y pasiones, es lo
primario, es la materia más lenta en vibración que representa el sustrato
sólido de las cosas.
Platón sintió que bajaba a donde está Hades y el
demiurgo portador de las llaves del inframundo le dio entrada, para que
entendiera los secretos de los muertos en vida al que se apartan de las
virtudes y se entregan a los vicios y a lo que llamamos servir al mal. Allí
experimentó un profundo frío y se dio cuenta que este no es sino ausencia de
calor y percibió el llanto de muchos y en sincronía con esto, Platón lloró
fuertemente por todas aquellas carencias que sentía en lo más profundo de su
ser y lloró a su maestro, en presencia de la imagen de cuando este ingería la
cicuta.
Tras ese proceso de introspección con el elemento
tierra, es llevado a un jardín contiguo y lo bañaron en una pequeña piscina
especialmente dispuesta para ese fin, y en donde un aroma a incienso junto a
una música sublime lo transportó a un mundo superior de sanación, en donde las
emociones se amalgamaban para dar paso a los sueños; es así como comprendió que
el agua vitaliza el cuerpo y limpia el alma simultáneamente y nos conecta con
nuestro cuerpo emocional, por ello es bueno bañarse cuando estamos tristes; fue
un momento de comunión con algo inexplicable que hoy en día sabemos que tiene
que ver con el campo electromagnético que envuelve al cuerpo y que se
estabiliza en presencia del elemento agua.
Purificado por estos dos elementos, el mismo
Arquitas lo conduce hasta un cuarto cerrado en donde un leve viento y las
cuerdas activadas por manos expertas, producen ondas de choque en todo el
cuerpo todavía húmedo de Platón, que poco a poco se va secando con este
impacto. El elemento aire lo transporta al mundo de la imaginación y lo lleva a
ver visiones de parajes desconocidos hasta ese momento.
Finalmente entra de nuevo a la recámara de donde
había partido y tres maestros con antorchas en la mano lo reciben: “Fuego”
siempre viviente que a veces se apaga y a veces se enciende decía Heráclito; elemento
creativo y regenerativo este que llevamos dentro del ser y que representa la
energía que hay en el Astro Rey Sol que calienta el cuerpo y cocina nuestros
alimentos, tanto del cuerpo como del alma; el fuego nos conecta con el poder de
la creación y la regeneración. El calor envuelve a Platón y con este la vida
vuelve a su cuerpo; había sido activado en los cuatro elementos y ya estaba
preparado para el juramento; la venda de los ojos le es quitada y el resplandor
de las tres luces del Ara impacta su alma.
Oh Zeus que estas en el Olimpo, recibe a este tu
discípulo que ha jurado lealtad a tus principios, que el bien que profese aquí
en la tierra, sea pagado con creces en su espíritu, que las luces que obtenga
sean faro conductor para muchos y que su legado se plasme para siempre en la
mente de aquellos hombres que busquen la verdad y el conocimiento de sí mismos.
Yo Platón juro ante esta ara sagrada y en presencia
de mi maestro hoy invisible Sócrates, buscar la verdad hasta el final de mis
días y dedicarme al bien, a la belleza y a la justicia, para que el reino de
Dios baje a la tierra, al menos en mi ser, porque yo le pertenezco de ahora en
adelante y para siempre a esta potencia creadora que está en mi y en todo ser
que se conoce a sí mismo.
Y yo Platón juro contar lo que he visto de
Pitágoras, su vida no registrada y su legado para la nueva humanidad que algún
día poblará la faz de la tierra.
Recopilación:
Manuel Morales Polar
M:. M:.
R:. L:. S:. Orden y Libertad Nº 2
Vall:. De Lima – Ort:. Perú





