lunes, 7 de mayo de 2012

Un llamado a la conciencia

¿Cuántos años dices que tenías cuando tus alegrías
se tornaron en amarguras?
Cuando del cielo no cayeron bendiciones;
sólo maldad y rencores.

En una hoja de papel escribiré
la historia de la tristeza más grande;
el día en que me enteré
que el mundo tiene tantas tonalidades.

Quería cerrar los ojos para no ver,
taparme los oídos para no oír,
rezar para purificar mi alma.

El llanto de los niños no lo puedo percibir.
La banalidad humana es lo que siento.
Pierdo horas poniendo atención a lo tonto, a lo ingrato.
Mientras en la calle mucho dolor se esparce como cenizas al viento.

¿Cuántos años han pasado desde que ignoré tu llamado?
Cuando pediste ayuda y yo negué conocerte pese a que éramos hermanos.
¿Cuántos años tenías cuando tu cuerpo y tu alma se perdieron?
Y yo ya no pude estar ahí para salvarlos.

No sé si estoy listo para intentarlo de nuevo, no lo sé…

Llama a la puerta esta vez, que yo te estaré esperando.